Miraban las luciérnagas que correteaban por el cielo, despidiendo grandes esplendores al tocarse. Siete de ellas, arriba, en el oscuro follaje de los árboles temblorosos, mimaban una danza nupcial. De vez en cuando volutas de noche las ocultaban.
Tremaine permanecía recostado, un rayo de luna alumbraba su rostro. No quería perder ni un segundo el contacto con la hierba bruñida de gotas de rocío. Lady Ligeia estaba muy cerca de él y el aroma de su cuerpo se mezclaba con los perfumes de la tierra y la hierba.
Desde que la tarde en un ligero estallido de fulgores se había ocultado tras las hojas, Mr Tremaine y Lady Ligeia , permanecían acostados en el suelo, como niños, jugando, riendo, ahuecando el cielo de preguntas, inventando países de ensueño. Juntos buscaban una inmensidad que se les negaba. Íntimamente sabían que mientras estuviesen juntos jamás necesitarían de otros, para qué, si ellos eran todo a la vez. Plenitud, correspondencia, complicidad.
Ambos sabían que esta noche era diferente. Podían presentirlo. Por encima de ellos se abrían brechas de vacío, acosadas por una oscuridad móvil que por momentos sustraía a los astros de su vista.
Callaron. Mr Tremaine tomó una flor de pétalos rojos que brillaban como zafiros. Aspiró su perfume y la depositó sobre el pecho de Lady Ligeia, allí dónde empezaba su vestido, justo entre sus senos.
Pronto los alcanzaría el alba, les daría un pedazo de sol para que armen el día a su gusto. Ella sugirió una alborada con luz de claveles, manojos de nubes rosadas, una pestaña de sol y una botella llena de espuma con un mensaje de amor dentro. Él se quedó en silencio, saboreando cada una de las palabras que ella había pronunciado.
- ¿Y sí nos quedamos a dormir aquí? - murmuró ella.- Podríamos. -dijo él- Lo estaba pensando hace un rato mientras jugaba con tu pelo.
Su mejilla se recostó sobre el hombro de Lady Ligeia, que yacía con los ojos cerrados.
- Despertaremos llenos de flores-añadió ella.
Tremaine la abrazó. Una leve brisa agitó los pastos y sus cuerpos se rozaron.
Durmieron.
martes, 30 de octubre de 2007
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3 comentarios:
es hermoso... no puedo creer que alguien...
lo que mas me gusta de todo esto es como todos los que lean el texto inmediatamente van a pensar en sexo!!!
como sioempre, Mr. Tremaine: gracias por la magia de siempre!
me atrae como se desliza tremaine en esa delgada línea entre la candidez y la voluptuosidad para finalmente retratar una niña y un niño que se quieren quizas caramba !!!! solo como amigos pero lo mas interesante el morbo que se crea el que lee les pido permiso lo copié necesitaba leerselo a un amigo con quien ahce unos dias dormi.maria stella.
Me envuelve la intimidad. Esta intimidad vuestra que rebosa todo este blog. Quizas es asi como lo definiria. Y tambien complicidad, complice de la intimidad.
Hasta que punto va a llegar la poesia...
me voy cerrando la luz de la mesita de noche, sh...
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