miércoles, 31 de octubre de 2007

Leo como nos despertamos entre flores, veo por la ventana una flor de petalos rojos color rubi en el cantero. Desde mi pecho llega ese olor dulce, inconfundible, a primavera...
Debo confesarte Tremaine que me has hecho poner colorada.

De a ratos me vuelvo hacia la ventana, esperando. Me da miedo que hayas pasado y la fatalidad me encontrara de espaldas.

Quisiera cortar la flor. Ponerla en algun lugar cercano. Me abstengo.
Me asusta que ese acto cotidiano de cortar una flor, aniquile para siempre esos paises de estrellas y luciernagas que solo construyen de noche, sobre la hierba mojada de murmullos.

Sigamos jugando, hasta quedar rendidos en el pasto. Quiero despertarme con una flor tatuada en el pecho, otra vez...

Y por favor no olvides nuestra cita de esta noche, y todas las noches, en una plaza cualquiera del sueño, para regalarnos una flor, un pastito, aunque sea una pelusa.

1 comentario:

Mr Tremaine dijo...

Lady
Sorprendido por los comentarios, sin dudas. Para el recuerdo esa línea: "quiero despertarme con una flor tatuada" La Rosa del bien y el mal,la espina y el veneno,fántastico.
Tremaine