Yo estaba de verde, y vos, de violeta.
Correteamos por el bosque toda la noche.
Jugamos a las escondidas,
no pude ganarte,
no se si por alguna cuestion sensorial o que misterioso designio,
siempre me encontrabas...
El amanecer nos encontro a la orilla del rio.
Era tan dulce la sensacion del agua fresca entre los dedos de los pies...
Mr. Tremaine que cosas tan fantasticas me contabas. En tu imaginancion de niño todo era posible...
Tomaste del cielo la ultima estrella de la noche y, con ella, jugamos a la ruleta rusa. Lamentablemente la estrella sin piedad se estrello en mi sien, su fulgor ilumino mi cara, y, a su vez, la tuya.
Ahi fue cuando nos dimos cuenta, el horror de Peter Pan.
Los años nos cayeron encima, vi en terror en tus ojos, vi el terror de los mios reflejado en los tuyos.
Corrimos. Corrimos despavoridos.
Mas tarde cuando regresaba a casa, triste y somñolienta, senti el frio gelido de los mosaicos en esa parte inferior de mi cuerpo que suele estar cubierta por algun genero.
¿Estaras vos tambien descalzo?
Ya nos encontraremos, descalzos y niños otra vez, a la orilla del rio donde aun brillan los restos de una estrella...
jueves, 8 de noviembre de 2007
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