miércoles, 5 de diciembre de 2007

IX

una tarde se levantó dispuesta a encontrarme
preparo sus maletas
y salió sin despedirse de nadie
pero en mi casa nadie abrió la puerta
por varios días estuvimos lejos de casa
ya no recuerdo por qué
aguardo en el jardín
contó mariposas
hojas abandonadas por la lluvia
acaricio gatos vagabundos
compartió su pan con mendigos
tras varias noches de espera
dejo una nota
tomo sus cosas
y se marchó

desde entonces no supe nada más de ella
ni de sus barcos que surcaban callados
mares embravecidos de plastilina y cartón

su nombre se hizo polvo en el vértigo de los calendarios
yo jugaba en la arena
daba rienda suelta a mis fantasías
transidas de humo y viento
y entonces fue que sentí
el ruido de sus pies descalzos
atravesando el río

el sonido me atravesó la niñez
me dejo mudo varios por días
la escuchaba acercarse
pero nunca terminaba de llegar
y así me fui acostumbrando a sus pasos

ahora ella viene todos los domingos
a entibiarme la cama
a cambio yo me levanto para adorarla

1 comentario:

La Cerezita Más Dulce dijo...

nu se puede acer eso de fayar a las citas...

lindos tus ecritos...ujala pases x los mios

saludos!