Ella puso su mano
sobre mi mano
como si fuera a dejar
un manojo de lluvia
Empapó de sudor
mi mano
Tembló, siempre temblaba
cuando rozaba mis dedos
Cuando ansiaba una caricia
siempre era tarde
yo había perdido mi forma
(pero esta vez no estaba dispuesta a ceder )
Volvió a intentarlo, pretendía vencerme por cansancio.
Me quedé en silencio.
Humedeció sus dedos y soltó una bocanada de humo.
En sus ojos se desparramaron finas gotas de lumbre
y como un coagulo de un diamante
cayo un puñado de lágrimas frías.
Apoyo su cara en la mía
y buscó algunos recuerdos
que le permitiera penetrar en el sueño
intentó descifrar una señal.
Este silencio no lo conocía
dijo y se apartó.
La noche se empañó
con la fatalidad que emanaba de sus ojos.
" Tengo sed, sed de cuerpos huídizos" , susurró
y dejó caer el cuchillo entre mis pies.
jueves, 19 de junio de 2008
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