miércoles, 5 de diciembre de 2007

último poema

puesto que he decido
que estés aquí
antes de que las mareas
me arranquen de este umbral
elijo el beso
también la agonía
partirme en tres
despedazarme
en tus pechos de estío

fresca ensoñación
recién sacrificada
en que me encuentro
desnudo
con la certeza de caer
esa única imagen
sobre la que nunca
nadie me dijo nada

otro sentido

otro sentido

en un sueño madurabas manzanas en tu mano
en tu mano manzanas maduraban un sueño
tal vez eran duraznos los que maduraban tus manos
tus manos tal vez maduraban duraznos
escribo duraznos
manzanas pero podría escribir
ombligos
conejos
y hacer que las arañas del salón rían
rían a carcajadas
que el estruendo de sus risas
ultraje estos pasillos oscuros
silenciosos
dónde en un sueño
maduras conejos en tus manos

IX

una tarde se levantó dispuesta a encontrarme
preparo sus maletas
y salió sin despedirse de nadie
pero en mi casa nadie abrió la puerta
por varios días estuvimos lejos de casa
ya no recuerdo por qué
aguardo en el jardín
contó mariposas
hojas abandonadas por la lluvia
acaricio gatos vagabundos
compartió su pan con mendigos
tras varias noches de espera
dejo una nota
tomo sus cosas
y se marchó

desde entonces no supe nada más de ella
ni de sus barcos que surcaban callados
mares embravecidos de plastilina y cartón

su nombre se hizo polvo en el vértigo de los calendarios
yo jugaba en la arena
daba rienda suelta a mis fantasías
transidas de humo y viento
y entonces fue que sentí
el ruido de sus pies descalzos
atravesando el río

el sonido me atravesó la niñez
me dejo mudo varios por días
la escuchaba acercarse
pero nunca terminaba de llegar
y así me fui acostumbrando a sus pasos

ahora ella viene todos los domingos
a entibiarme la cama
a cambio yo me levanto para adorarla

asomaba una "A"

anoche llegaron tus tarjetas
venian en papel dorado
estaban escritas con tinta roja
me pedías que las leyera en voz baja
que las palpara
como si recorriera tu cuerpo

en una habias dibujado el río
luego una "L" sumergida
en el fondo
entre las piedritas
las algas
los pececitos asomaba una "A"
teñida de brillantina

anoche llegaron tus tarjetas
con manchas de tinta
como si quisieras decirme
que el tiempo nunca pasó

VII

la cama yacía
abierta al desenfreno

tras la ventana
se tambaleaban los pinos

quedo vació el bosque
tras la lluvia
cubierto de bruma

oí trotes de caballos
atravesando el pantano

vertiginosa asomaba la luna
tras el follaje

soñaba que besaba tu cabello
aún humedo

súbito asalto
codicia erguida

no existe invierno
capaz de enterrar
este fuego que nos asalta
todo este ardor

no es más que una ilusión
claridad callada
murmuraste
mientras te quitabas la ropa

sábanas como serpientes
que se enroscaban
a tu cuerpo desnudo

un fulgor nos cegaba
tus manos dibujaban pájaros
en el aire
y yo te aceptaba frágil
imposible
más allá de mi querer



me duermo así
en tu cuerpo me duermo
y en tus pechos me miro
transformado en la forma
de tu sueño

siesta imaginada

serpentea el río
aletea los peñascos
con espumas en las alas
persigue la ruda caricia
del sol
que en la siesta
obliga sus fatigas

la bañista
pinta pájaros muertos
en sus pequeños pechos
y se los ofrece
a mis ojos
el deseo
corre el velo
ante los ojos ávidos
y ella
el río
se adhieren
a esta siesta imaginada

FIGURAS

cristales esparcidos en una playa desolada
tu boca dibujada sobre una servilleta
el beso para el yaciente en el fondo del río
la mano que esparce semillas de flores ignotas
algo así como visitar a tientas
el jadeo nocturno de las aguas del estanque
cómo recorrer a oscuras
bajo el frescor de la luna tu cuerpo
como hundirse en una desnudez imprevista
apenas presentida

III

atrapaba tiempos idos
años
centurias
que pasan sin ruido
con nombres de pájaros
buscaba en el polvo de la memoria
rostros
cuerpos que derrumbó la intemperie