puesto que he decido
que estés aquí
antes de que las mareas
me arranquen de este umbral
elijo el beso
también la agonía
partirme en tres
despedazarme
en tus pechos de estío
fresca ensoñación
recién sacrificada
en que me encuentro
desnudo
con la certeza de caer
esa única imagen
sobre la que nunca
nadie me dijo nada
miércoles, 5 de diciembre de 2007
otro sentido
otro sentido
en un sueño madurabas manzanas en tu mano
en tu mano manzanas maduraban un sueño
tal vez eran duraznos los que maduraban tus manos
tus manos tal vez maduraban duraznos
escribo duraznos
manzanas pero podría escribir
ombligos
conejos
y hacer que las arañas del salón rían
rían a carcajadas
que el estruendo de sus risas
ultraje estos pasillos oscuros
silenciosos
dónde en un sueño
maduras conejos en tus manos
en un sueño madurabas manzanas en tu mano
en tu mano manzanas maduraban un sueño
tal vez eran duraznos los que maduraban tus manos
tus manos tal vez maduraban duraznos
escribo duraznos
manzanas pero podría escribir
ombligos
conejos
y hacer que las arañas del salón rían
rían a carcajadas
que el estruendo de sus risas
ultraje estos pasillos oscuros
silenciosos
dónde en un sueño
maduras conejos en tus manos
IX
una tarde se levantó dispuesta a encontrarme
preparo sus maletas
y salió sin despedirse de nadie
pero en mi casa nadie abrió la puerta
por varios días estuvimos lejos de casa
ya no recuerdo por qué
aguardo en el jardín
contó mariposas
hojas abandonadas por la lluvia
acaricio gatos vagabundos
compartió su pan con mendigos
tras varias noches de espera
dejo una nota
tomo sus cosas
y se marchó
desde entonces no supe nada más de ella
ni de sus barcos que surcaban callados
mares embravecidos de plastilina y cartón
su nombre se hizo polvo en el vértigo de los calendarios
yo jugaba en la arena
daba rienda suelta a mis fantasías
transidas de humo y viento
y entonces fue que sentí
el ruido de sus pies descalzos
atravesando el río
el sonido me atravesó la niñez
me dejo mudo varios por días
la escuchaba acercarse
pero nunca terminaba de llegar
y así me fui acostumbrando a sus pasos
ahora ella viene todos los domingos
a entibiarme la cama
a cambio yo me levanto para adorarla
preparo sus maletas
y salió sin despedirse de nadie
pero en mi casa nadie abrió la puerta
por varios días estuvimos lejos de casa
ya no recuerdo por qué
aguardo en el jardín
contó mariposas
hojas abandonadas por la lluvia
acaricio gatos vagabundos
compartió su pan con mendigos
tras varias noches de espera
dejo una nota
tomo sus cosas
y se marchó
desde entonces no supe nada más de ella
ni de sus barcos que surcaban callados
mares embravecidos de plastilina y cartón
su nombre se hizo polvo en el vértigo de los calendarios
yo jugaba en la arena
daba rienda suelta a mis fantasías
transidas de humo y viento
y entonces fue que sentí
el ruido de sus pies descalzos
atravesando el río
el sonido me atravesó la niñez
me dejo mudo varios por días
la escuchaba acercarse
pero nunca terminaba de llegar
y así me fui acostumbrando a sus pasos
ahora ella viene todos los domingos
a entibiarme la cama
a cambio yo me levanto para adorarla
asomaba una "A"
anoche llegaron tus tarjetas
venian en papel dorado
estaban escritas con tinta roja
me pedías que las leyera en voz baja
que las palpara
como si recorriera tu cuerpo
en una habias dibujado el río
luego una "L" sumergida
en el fondo
entre las piedritas
las algas
los pececitos asomaba una "A"
teñida de brillantina
anoche llegaron tus tarjetas
con manchas de tinta
como si quisieras decirme
que el tiempo nunca pasó
venian en papel dorado
estaban escritas con tinta roja
me pedías que las leyera en voz baja
que las palpara
como si recorriera tu cuerpo
en una habias dibujado el río
luego una "L" sumergida
en el fondo
entre las piedritas
las algas
los pececitos asomaba una "A"
teñida de brillantina
anoche llegaron tus tarjetas
con manchas de tinta
como si quisieras decirme
que el tiempo nunca pasó
VII
la cama yacía
abierta al desenfreno
tras la ventana
se tambaleaban los pinos
quedo vació el bosque
tras la lluvia
cubierto de bruma
oí trotes de caballos
atravesando el pantano
vertiginosa asomaba la luna
tras el follaje
soñaba que besaba tu cabello
aún humedo
súbito asalto
codicia erguida
no existe invierno
capaz de enterrar
este fuego que nos asalta
todo este ardor
no es más que una ilusión
claridad callada
murmuraste
mientras te quitabas la ropa
sábanas como serpientes
que se enroscaban
a tu cuerpo desnudo
un fulgor nos cegaba
tus manos dibujaban pájaros
en el aire
y yo te aceptaba frágil
imposible
más allá de mi querer
me duermo así
en tu cuerpo me duermo
y en tus pechos me miro
transformado en la forma
de tu sueño
abierta al desenfreno
tras la ventana
se tambaleaban los pinos
quedo vació el bosque
tras la lluvia
cubierto de bruma
oí trotes de caballos
atravesando el pantano
vertiginosa asomaba la luna
tras el follaje
soñaba que besaba tu cabello
aún humedo
súbito asalto
codicia erguida
no existe invierno
capaz de enterrar
este fuego que nos asalta
todo este ardor
no es más que una ilusión
claridad callada
murmuraste
mientras te quitabas la ropa
sábanas como serpientes
que se enroscaban
a tu cuerpo desnudo
un fulgor nos cegaba
tus manos dibujaban pájaros
en el aire
y yo te aceptaba frágil
imposible
más allá de mi querer
me duermo así
en tu cuerpo me duermo
y en tus pechos me miro
transformado en la forma
de tu sueño
siesta imaginada
serpentea el río
aletea los peñascos
con espumas en las alas
persigue la ruda caricia
del sol
que en la siesta
obliga sus fatigas
la bañista
pinta pájaros muertos
en sus pequeños pechos
y se los ofrece
a mis ojos
el deseo
corre el velo
ante los ojos ávidos
y ella
el río
se adhieren
a esta siesta imaginada
aletea los peñascos
con espumas en las alas
persigue la ruda caricia
del sol
que en la siesta
obliga sus fatigas
la bañista
pinta pájaros muertos
en sus pequeños pechos
y se los ofrece
a mis ojos
el deseo
corre el velo
ante los ojos ávidos
y ella
el río
se adhieren
a esta siesta imaginada
FIGURAS
cristales esparcidos en una playa desolada
tu boca dibujada sobre una servilleta
el beso para el yaciente en el fondo del río
la mano que esparce semillas de flores ignotas
algo así como visitar a tientas
el jadeo nocturno de las aguas del estanque
cómo recorrer a oscuras
bajo el frescor de la luna tu cuerpo
como hundirse en una desnudez imprevista
apenas presentida
tu boca dibujada sobre una servilleta
el beso para el yaciente en el fondo del río
la mano que esparce semillas de flores ignotas
algo así como visitar a tientas
el jadeo nocturno de las aguas del estanque
cómo recorrer a oscuras
bajo el frescor de la luna tu cuerpo
como hundirse en una desnudez imprevista
apenas presentida
III
atrapaba tiempos idos
años
centurias
que pasan sin ruido
con nombres de pájaros
buscaba en el polvo de la memoria
rostros
cuerpos que derrumbó la intemperie
años
centurias
que pasan sin ruido
con nombres de pájaros
buscaba en el polvo de la memoria
rostros
cuerpos que derrumbó la intemperie
jueves, 22 de noviembre de 2007
CANADA DRY
Sé que me acordaré de un cielo raso
donde las manchas de humedad eran un gato, un número, una mano cortada.
Sé que me acordaré del ruido
de un water en alguna habitación lejana del hotel,
su triste catarata de bolsillo, su inevitable recurrencia.
Serás por siempre imán de imágenes,
las más turbias y vanas me traerás con el gesto
que en la caliente oscuridad del cuarto
era encender los cigarrillos del hartazgo,
ver asomar nuestros desnudos cuerpos flanco a flanco,
Las más pequeñas turbias cosas,
una uña lastimada que te dolía tanto, el triste
rito de ir a lavarte y regresar, las servidumbres.
Tan sólo compartimos los bares y las calles
antes de amarnos contra tres espejos:
¿qué más podría darme tu recuerdo?
Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato
en el mismo bolsillo donde llevo esta vida
que ilustrará las biografías. Ve, pequeño fantasma,
el baño está ahí al lado,
yo fumaré esperándote
empezaremos otra vez. El cielo raso
dibuja un gato, un número, una mano cortada.
donde las manchas de humedad eran un gato, un número, una mano cortada.
Sé que me acordaré del ruido
de un water en alguna habitación lejana del hotel,
su triste catarata de bolsillo, su inevitable recurrencia.
Serás por siempre imán de imágenes,
las más turbias y vanas me traerás con el gesto
que en la caliente oscuridad del cuarto
era encender los cigarrillos del hartazgo,
ver asomar nuestros desnudos cuerpos flanco a flanco,
Las más pequeñas turbias cosas,
una uña lastimada que te dolía tanto, el triste
rito de ir a lavarte y regresar, las servidumbres.
Tan sólo compartimos los bares y las calles
antes de amarnos contra tres espejos:
¿qué más podría darme tu recuerdo?
Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato
en el mismo bolsillo donde llevo esta vida
que ilustrará las biografías. Ve, pequeño fantasma,
el baño está ahí al lado,
yo fumaré esperándote
empezaremos otra vez. El cielo raso
dibuja un gato, un número, una mano cortada.
jueves, 8 de noviembre de 2007
Cenicienta
Yo estaba de verde, y vos, de violeta.
Correteamos por el bosque toda la noche.
Jugamos a las escondidas,
no pude ganarte,
no se si por alguna cuestion sensorial o que misterioso designio,
siempre me encontrabas...
El amanecer nos encontro a la orilla del rio.
Era tan dulce la sensacion del agua fresca entre los dedos de los pies...
Mr. Tremaine que cosas tan fantasticas me contabas. En tu imaginancion de niño todo era posible...
Tomaste del cielo la ultima estrella de la noche y, con ella, jugamos a la ruleta rusa. Lamentablemente la estrella sin piedad se estrello en mi sien, su fulgor ilumino mi cara, y, a su vez, la tuya.
Ahi fue cuando nos dimos cuenta, el horror de Peter Pan.
Los años nos cayeron encima, vi en terror en tus ojos, vi el terror de los mios reflejado en los tuyos.
Corrimos. Corrimos despavoridos.
Mas tarde cuando regresaba a casa, triste y somñolienta, senti el frio gelido de los mosaicos en esa parte inferior de mi cuerpo que suele estar cubierta por algun genero.
¿Estaras vos tambien descalzo?
Ya nos encontraremos, descalzos y niños otra vez, a la orilla del rio donde aun brillan los restos de una estrella...
Correteamos por el bosque toda la noche.
Jugamos a las escondidas,
no pude ganarte,
no se si por alguna cuestion sensorial o que misterioso designio,
siempre me encontrabas...
El amanecer nos encontro a la orilla del rio.
Era tan dulce la sensacion del agua fresca entre los dedos de los pies...
Mr. Tremaine que cosas tan fantasticas me contabas. En tu imaginancion de niño todo era posible...
Tomaste del cielo la ultima estrella de la noche y, con ella, jugamos a la ruleta rusa. Lamentablemente la estrella sin piedad se estrello en mi sien, su fulgor ilumino mi cara, y, a su vez, la tuya.
Ahi fue cuando nos dimos cuenta, el horror de Peter Pan.
Los años nos cayeron encima, vi en terror en tus ojos, vi el terror de los mios reflejado en los tuyos.
Corrimos. Corrimos despavoridos.
Mas tarde cuando regresaba a casa, triste y somñolienta, senti el frio gelido de los mosaicos en esa parte inferior de mi cuerpo que suele estar cubierta por algun genero.
¿Estaras vos tambien descalzo?
Ya nos encontraremos, descalzos y niños otra vez, a la orilla del rio donde aun brillan los restos de una estrella...
miércoles, 7 de noviembre de 2007
SOPA DE LETRAS
Estamos por cenar. Todos hablan, nadie se escucha. Yo no se que decir. Entonces me pongo a escribir tu nombre con fideos de letritas. En el plato la sopa se enfría, llena de escamas y acomodados en la mesa , sin dejar de hablar, todos contemplan mi romántico trabajo.
Desgraciadamente falta una letra. Falta una “A” . ¡ Una letra solamente para acabar tu nombre ! ¿Quién me ha robado la letra “A” ? ¿Quién se ha comido la letra “A”?
- Estás soñando, mira que la sopa se enfría.
Frente al plato, yo estaba soñando y en el sueño soñaba que soñaba , que llegabas.
Desgraciadamente falta una letra. Falta una “A” . ¡ Una letra solamente para acabar tu nombre ! ¿Quién me ha robado la letra “A” ? ¿Quién se ha comido la letra “A”?
- Estás soñando, mira que la sopa se enfría.
Frente al plato, yo estaba soñando y en el sueño soñaba que soñaba , que llegabas.
viernes, 2 de noviembre de 2007
EL DESPERTAR. Alejandra Pizarnik.
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios
Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre
Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.
Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada
Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde
Señor
Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios
Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre
Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.
Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada
Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde
Señor
Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo
jueves, 1 de noviembre de 2007
mellow mood
Como me gustan los días así, cuando el cielo esta gris y tormentoso, y hay viento…
Seria bueno que la noche nunca llegara, pero va a llegar, I know.
Que condenadamente feliz seria si esta noche fuera distinta, si encontrara algo bueno en la tele, si tuviera algo bueno para leer, si pudiera dormirme sin dar demasiadas vueltas. Si Mr. Tremaine me contara un cuento.
Que condenadamente feliz seria si la noche no me cayera encima a las cinco de la mañana.
Que condenadamente feliz seria si por mucho tiempo (el tiempo que toma olvi-darse de ciertas cosas) fueran las 10 de la noche y pudiera conservar this me-llow mood.
Que condenadamente feliz seria si pudiera seguir sintiéndome así, sin renegar de ello, tranquila, aliviada, con este sabor dulce en los labios que seguramente vino con el viento cuando cerré la ventana.
Que condenadamente feliz seria si esta canción nunca terminara, si pudiera estar acá un año o dos. Lejos. A 500 kilómetros de aquí.
Pero todo llega. Se acerca la noche…
Y se, algo en el aire me lo dice, que esa maldita hora oscura del alma me espe-ra a unas horas de distancia.
De nada sirvió frotar la lampara de Aladino, ya son las tres y media, la canción termino y llueve.
Cerca, alguien tiembla. ¿Tremaine?
Seria bueno que la noche nunca llegara, pero va a llegar, I know.
Que condenadamente feliz seria si esta noche fuera distinta, si encontrara algo bueno en la tele, si tuviera algo bueno para leer, si pudiera dormirme sin dar demasiadas vueltas. Si Mr. Tremaine me contara un cuento.
Que condenadamente feliz seria si la noche no me cayera encima a las cinco de la mañana.
Que condenadamente feliz seria si por mucho tiempo (el tiempo que toma olvi-darse de ciertas cosas) fueran las 10 de la noche y pudiera conservar this me-llow mood.
Que condenadamente feliz seria si pudiera seguir sintiéndome así, sin renegar de ello, tranquila, aliviada, con este sabor dulce en los labios que seguramente vino con el viento cuando cerré la ventana.
Que condenadamente feliz seria si esta canción nunca terminara, si pudiera estar acá un año o dos. Lejos. A 500 kilómetros de aquí.
Pero todo llega. Se acerca la noche…
Y se, algo en el aire me lo dice, que esa maldita hora oscura del alma me espe-ra a unas horas de distancia.
De nada sirvió frotar la lampara de Aladino, ya son las tres y media, la canción termino y llueve.
Cerca, alguien tiembla. ¿Tremaine?
miércoles, 31 de octubre de 2007
Leo como nos despertamos entre flores, veo por la ventana una flor de petalos rojos color rubi en el cantero. Desde mi pecho llega ese olor dulce, inconfundible, a primavera...
Debo confesarte Tremaine que me has hecho poner colorada.
De a ratos me vuelvo hacia la ventana, esperando. Me da miedo que hayas pasado y la fatalidad me encontrara de espaldas.
Quisiera cortar la flor. Ponerla en algun lugar cercano. Me abstengo.
Me asusta que ese acto cotidiano de cortar una flor, aniquile para siempre esos paises de estrellas y luciernagas que solo construyen de noche, sobre la hierba mojada de murmullos.
Sigamos jugando, hasta quedar rendidos en el pasto. Quiero despertarme con una flor tatuada en el pecho, otra vez...
Y por favor no olvides nuestra cita de esta noche, y todas las noches, en una plaza cualquiera del sueño, para regalarnos una flor, un pastito, aunque sea una pelusa.
Debo confesarte Tremaine que me has hecho poner colorada.
De a ratos me vuelvo hacia la ventana, esperando. Me da miedo que hayas pasado y la fatalidad me encontrara de espaldas.
Quisiera cortar la flor. Ponerla en algun lugar cercano. Me abstengo.
Me asusta que ese acto cotidiano de cortar una flor, aniquile para siempre esos paises de estrellas y luciernagas que solo construyen de noche, sobre la hierba mojada de murmullos.
Sigamos jugando, hasta quedar rendidos en el pasto. Quiero despertarme con una flor tatuada en el pecho, otra vez...
Y por favor no olvides nuestra cita de esta noche, y todas las noches, en una plaza cualquiera del sueño, para regalarnos una flor, un pastito, aunque sea una pelusa.
martes, 30 de octubre de 2007
DESPERTAREMOS LLENOS DE FLORES
Miraban las luciérnagas que correteaban por el cielo, despidiendo grandes esplendores al tocarse. Siete de ellas, arriba, en el oscuro follaje de los árboles temblorosos, mimaban una danza nupcial. De vez en cuando volutas de noche las ocultaban.
Tremaine permanecía recostado, un rayo de luna alumbraba su rostro. No quería perder ni un segundo el contacto con la hierba bruñida de gotas de rocío. Lady Ligeia estaba muy cerca de él y el aroma de su cuerpo se mezclaba con los perfumes de la tierra y la hierba.
Desde que la tarde en un ligero estallido de fulgores se había ocultado tras las hojas, Mr Tremaine y Lady Ligeia , permanecían acostados en el suelo, como niños, jugando, riendo, ahuecando el cielo de preguntas, inventando países de ensueño. Juntos buscaban una inmensidad que se les negaba. Íntimamente sabían que mientras estuviesen juntos jamás necesitarían de otros, para qué, si ellos eran todo a la vez. Plenitud, correspondencia, complicidad.
Ambos sabían que esta noche era diferente. Podían presentirlo. Por encima de ellos se abrían brechas de vacío, acosadas por una oscuridad móvil que por momentos sustraía a los astros de su vista.
Callaron. Mr Tremaine tomó una flor de pétalos rojos que brillaban como zafiros. Aspiró su perfume y la depositó sobre el pecho de Lady Ligeia, allí dónde empezaba su vestido, justo entre sus senos.
Pronto los alcanzaría el alba, les daría un pedazo de sol para que armen el día a su gusto. Ella sugirió una alborada con luz de claveles, manojos de nubes rosadas, una pestaña de sol y una botella llena de espuma con un mensaje de amor dentro. Él se quedó en silencio, saboreando cada una de las palabras que ella había pronunciado.
- ¿Y sí nos quedamos a dormir aquí? - murmuró ella.- Podríamos. -dijo él- Lo estaba pensando hace un rato mientras jugaba con tu pelo.
Su mejilla se recostó sobre el hombro de Lady Ligeia, que yacía con los ojos cerrados.
- Despertaremos llenos de flores-añadió ella.
Tremaine la abrazó. Una leve brisa agitó los pastos y sus cuerpos se rozaron.
Durmieron.
Tremaine permanecía recostado, un rayo de luna alumbraba su rostro. No quería perder ni un segundo el contacto con la hierba bruñida de gotas de rocío. Lady Ligeia estaba muy cerca de él y el aroma de su cuerpo se mezclaba con los perfumes de la tierra y la hierba.
Desde que la tarde en un ligero estallido de fulgores se había ocultado tras las hojas, Mr Tremaine y Lady Ligeia , permanecían acostados en el suelo, como niños, jugando, riendo, ahuecando el cielo de preguntas, inventando países de ensueño. Juntos buscaban una inmensidad que se les negaba. Íntimamente sabían que mientras estuviesen juntos jamás necesitarían de otros, para qué, si ellos eran todo a la vez. Plenitud, correspondencia, complicidad.
Ambos sabían que esta noche era diferente. Podían presentirlo. Por encima de ellos se abrían brechas de vacío, acosadas por una oscuridad móvil que por momentos sustraía a los astros de su vista.
Callaron. Mr Tremaine tomó una flor de pétalos rojos que brillaban como zafiros. Aspiró su perfume y la depositó sobre el pecho de Lady Ligeia, allí dónde empezaba su vestido, justo entre sus senos.
Pronto los alcanzaría el alba, les daría un pedazo de sol para que armen el día a su gusto. Ella sugirió una alborada con luz de claveles, manojos de nubes rosadas, una pestaña de sol y una botella llena de espuma con un mensaje de amor dentro. Él se quedó en silencio, saboreando cada una de las palabras que ella había pronunciado.
- ¿Y sí nos quedamos a dormir aquí? - murmuró ella.- Podríamos. -dijo él- Lo estaba pensando hace un rato mientras jugaba con tu pelo.
Su mejilla se recostó sobre el hombro de Lady Ligeia, que yacía con los ojos cerrados.
- Despertaremos llenos de flores-añadió ella.
Tremaine la abrazó. Una leve brisa agitó los pastos y sus cuerpos se rozaron.
Durmieron.
lunes, 29 de octubre de 2007
Objetos Perdidos
Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos
Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.
Julio Cortazar.
sábado, 27 de octubre de 2007
UNO
Puedo oír los pasos de las personas que pasan arrastrando los pies por la vereda, repleta de hojarascas. Los pasos de una chica que lejos, en otra casa, baja las escaleras y el ruido de sus pies descalzos se confunde con el ruido de la noche que es igual y distinto en todas partes. Cómo un leve estremecimiento de juncos desvalidos. Entonces me levanto de mi cama que parece flotar en una oscura levitación y me pregunto: ¿Qué hago en esta casa?
La valija ya esta lista, no tiene demasiadas cosas, bah lo imprescindible: algunos libros, unos discos y unos cuantos papeles arrugados, en los cuales, tal vez anidan todas las ilusiones que me he hecho en todo esto tiempo que pasó. Ilusiones, sueños que fui desparramando a lo largo de hojas que masticaba el insomnio… Apuntes con los que se llenaban noches imposibles, transitadas con la mente a oscuras …
Apenas trasponga la puerta, empezará el camino hacia el encuentro… ese encuentro que a lo largo de los años, permaneció irredento, cómo si se tratara de un sitio lejano, secreto, paradisíaco, casi inconcebible en la sórdida cotidianeidad de los días pasados …
Lady Ligeia aguarda, tal vez se recuerda niña, la niña que era entonces, cuando su persona apenas si alcanzaba a proyectar una delgada sombra sobre la tierra, bajo el sol del verano, y sobre cuya cabeza cubierta de ágiles mariposas pasaban lentamente las nubes …
El encuentro, imagino, será como una fiesta: el mundo, nuestro mundo y su muchedumbre de cosas. Todo fiesta; hasta el dolor y la alegría fiesta y goce …
Algo que se inicia con la misma violencia dulce de la alborada, que eclosiona al pie de un árbol, en medio del bosque; y crece hasta devorarlo todo de luz...
UNO
La azul... o la verde... la azul. Si. Zip up y la valija esta lista.
20 pasos hasta la puerta. 20... agarro la valija. 19... 18... 17...16... la puerta vaiven que me golpea, logro atravesarla, increiblemente, con valija y todo. Varios pasos no planeados y la casa queda a oscuras. Tanteando... 10... 9... 8... 7...(se, siento que alguien, lejos, tambien camina en la oscuriada) la llave, la miro, y me guiña un ojo. 6... 5... 4... el picaporte, solo a unos pasos, brilla, señalandome el camino. 3... 2... me volteo, y volteo la valija, desde el cemento oigo como me declara la guerra. 1... la lave de nuevo. 0... un cigarillo en mano, y sombras; y Mr. Tremaine, a lo lejos, sin saber porque, vigila la curva del camino.
500 kilometros. Una par de cuadras. Grillos, grillos por todos lados. Y una puerta cerrrada. ¿Mr. Tremaine?
Lágrimas...
20 pasos hasta la puerta. 20... agarro la valija. 19... 18... 17...16... la puerta vaiven que me golpea, logro atravesarla, increiblemente, con valija y todo. Varios pasos no planeados y la casa queda a oscuras. Tanteando... 10... 9... 8... 7...(se, siento que alguien, lejos, tambien camina en la oscuriada) la llave, la miro, y me guiña un ojo. 6... 5... 4... el picaporte, solo a unos pasos, brilla, señalandome el camino. 3... 2... me volteo, y volteo la valija, desde el cemento oigo como me declara la guerra. 1... la lave de nuevo. 0... un cigarillo en mano, y sombras; y Mr. Tremaine, a lo lejos, sin saber porque, vigila la curva del camino.
500 kilometros. Una par de cuadras. Grillos, grillos por todos lados. Y una puerta cerrrada. ¿Mr. Tremaine?
Lágrimas...
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